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Ser un ángel

Muchas veces me han preguntado por qué algunas personas creen ser ángeles. Parecería brotar de quienes preguntan, una cierta animosidad hacia aquellos que tienen en su interior el deseo de ser un tipo angelical con potencialidades divinas. Quienes se preguntan esto, gozan de una normal situación basada en el racionalismo producto de la cultura actual, que observa antes que nada, la existencia a través del informe que le aportan sus sentidos físicos, pero que justamente al estar comprometidos con el ámbito social actual, no pueden acceder siquiera a la breve capacidad imaginativa para comportarse como seres diferentes prescindiendo de sus ataduras sociales. En todo caso pueden tratar de cambiar su rostro, sus vestidos, sus cuerpos, etc., pero siempre dentro de los parámetros de la sociedad y cultura en la que viven, muy poco pueden hacer para imaginarse como seres celestiales al servicio de Dios en cuanto seres vivientes que gozan del privilegio de ser uno con la Creación.

Estas mismas personas que miran dudando de la cordura de los "supuestos ángeles" son aquellas que prefieren identificarse con súper héroes de la caricatura televisiva o cinematográfica sin darse cuenta que en definitiva están haciendo lo mismo que quienes en su fuero interno se identifican con ángeles. Pero los resultados en uno y otro caso varían significativamente en el comportamiento diario. Aún cuando se puedan acusar a algunos de alienación, no es menos cierto que la sociedad actual está en un grado más o menos avanzado accediendo a una paulatina alienación producida desde los medios de comunicación, porque cada vez es más voluminosa e impactante sobredimensionándose el flujo informativo debido al mandato implícito que impide quedar fuera de un sistema socio-cultural y por la competencia de los medios informativos que cuando no tienen información que surge de manera espontánea, la buscan revolviendo vidas ajenas y si no encuentran algo llamativo, la inventan.

La diferencia que encontramos entre quienes dedican su vida a la espiritualidad tomando como modelo a los ángeles u otras figuras de la paradigmática realidad espiritual, y aquellos que intentan copiar, reproducir o simplemente recrear una imagen producida desde los medios de comunicación, llámese superman, batman, el actor de moda, o modelo top, radica en la educación producida y marcada a fuego en la niñez que ha no ha variado demasiado en cuanto a la formación espiritual. El mismo ritmo de vida imperante en la sociedad ha hecho que se ponga más énfasis en el intelecto y materialidad que nos impele a comportarnos como seres humanos autoindulgentemente perfectibles que en seres con capacidad de trascender sus objetivos egoicos y terrenales que siempre están matizados con la ilusión del dominio más que del complemento con el resto que tiene el gusto de compartir el único mundo diario en el que vivimos.

Si no se enseña a complementarse con la naturaleza y la creación toda, con las emociones humanas y los valores fundacionales que la humanidad ha reconocido desde sus inicios, y que por la práctica hemos visto que realmente funcionan, si no se aprende el respeto por la vida y por los derechos ajenos, poco podrá hacerse en un mundo que ya no reconoce limitaciones ni respeta a los otros seres humanos como co-partícipes en la expansión de un universo que recién ahora los científicos han redescubierto. Si no se asume su rol en el desarrollo de la conciencia y se utiliza el poder de la razón para desarrollar lo que realmente vale la pena desarrollar y dejar de lado el peligroso juego del yo como supremo paradigma de la creación, a lo único que conducirá es a un camino involutivo o a una estática paranoia en el mejor de los casos, desperdiciando todo lo logrado hasta ahora.

Por ello es mucho más preferible que se identifiquen con ángeles y acepten sus misiones en la vida, estudiando y comprendiendo los ejemplos de personas que han aportado algo verdaderamente valioso a la vida toda que jugar con posibilidades de erróneas figuras extraterrestres con formas de cucarachas o caprichosos animés que lo único que fomentan es la agresividad y el miedo. Vivimos en un mundo donde ya las fronteras se han estrechado mucho más, vemos en televisión más de lo que alguna vez soñamos.

Un adulto debe participar tanto en los juegos como en compartir los dibujos animados que alegran los días de los niños, puesto que con un criterio mucho más amplio podemos re-significarles los contenidos expuestos en televisión. Si se los deja solos que vean y signifiquen por sí mismos lo que los programas de televisión intentan transmitir y no tienen a nadie que les explique la verdad, realidad o fantasía de los mismos, llegará un momento en que se convertirán en copias de lo que ven. Si bien la vida se encargará de demostrarles que no todo es como se vio en televisión, habrán perdido antes un valioso tiempo traducido en años que ocupa un buen porcentaje del total de la vida que Dios les asignó creyéndose cosas que no conducen absolutamente a ningún otro camino que no sea el del sufrimiento.

El deseo de sobresalir, de destacarse, de brillar con luz propia es natural y legítimo dentro del espectro espiritual humano, pero una cosa es intentar sobresalir a costa de cualquier cosa y otra en base a valores fundamentales de la vida misma que contempla antes que nada un respeto inamovible de todo cuanto tiene el derecho a la existencia. Cuando se justifican los medios en pos de un objetivo no solo debe reflexionarse sobre los objetivos, sino tambien en los medios usados y en quién está justificando esos medios pues la suma de los intereses en juego nos mostrará la verdadera dimensión de lo que se intenta manipular y a qué conducirá. Otro error consiste en creer firmemente en los medios que usamos para acceder a determinadas condiciones de vida y tomar esos medios como firmes, inamovibles hasta que de pronto se convierten en objetivos, y cuando un medio se convierte en un fin en sí mismo, ese medio terminará destruyendo a quien lo manipule. Poner la atención más en las formas que en los contenidos es un error por el cual se paga muy caro. Los medios son tan solo puentes que tendemos para acceder a planos más elevados de conciencia y condiciones de vida, no podemos armar nuestra casa sobre el puente, no podemos construir un edificio en el medio del camino, si se concluye que debe tomarse al medio como un objetivo al final de cuentas porque el objetivo resulta inalcanzable, entonces nos estaríamos exponiendo a que el medio nos devore con el correr del tiempo de manera implacable y con las mismas herramientas que nosotros hemos construido.

La creencia en los ángeles como mensajeros de Dios no significa adoración a los ángeles, ellos son un medio, un canal por el cual Dios envía y recibe los contenidos de las conciencias y acciones humanas, al igual que los seres humanos reciben por el mismo canal los envíos de Dios en la forma que los humanos tienen el deber de comprender, asimilar y transformar siempre tomando como base los valores y principios que hicieron del planeta una buena tierra para la siembra de conciencias, las cuales algún día fructificará cuando sea capaz de abonar otras tierras con la buena semilla. Pero si solo se fomenta la expansión de los abrojos y malezas parásitas, terminarán devorándose los unos a los otros hasta que el último se muera de hambre porque ya no habrá más alimento. Por ello es más preferible creer ser un ángel antes que un súper héroe pintado siempre con los colores del egoísmo, porque esto llevará a estudiar, indagar y conocer el mundo celestial que siempre será más abierto, perenne y gratuito que el otro que exige constantemente el pago de la adoración.

Una cultura se crea por consenso y práctica de todos quienes la conforman y de allí saldrá el beneficio o no de las generaciones venideras. Cuando el ser humano acepte su participación en la vida como un integrante más y aporte su luz para el brillo del resto que no la posee, cuando sepa que no es el único pasajero de primera clase en el universo, cuando deje de construir puentes para vivir en el medio, entonces se parecerá a un ángel, entonces, otros allá en las dimensiones más escondidas sabrán que en este rincón del infinito tambien han nacido ángeles.

© Miguel Ángel Arcel
marc@angelred.com

 

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