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CEFERINO NAMUNCURÁ
 

Nació en Chimpay, Provincia de Río Negro, Patagonia (Republica Argentina), el 26 de agosto de 1886 y fue bautizado dos años más tarde por el apóstol de los indios, el misionero salesiano Padre Domingo Milanesio.

Hijo del célebre cacique araucano Manuel Namuncurá, el "Rey de las Pampas" como le llamaban los indígenas, a los 11 años él mismo le pidió a su padre que lo llevara a Buenos Aires para estudiar y así ser útil más tarde a su pueblo.

Su madre decía: "Ceferino desde pequeño pensaba como un hombre". Gracias a las gestiones de Mons. Cagliero, fué aceptado en el colegio salesiano Pío IX, en Bs. As. Allí recibió la primera comunión el 8 de septiembre de 1898. De aquí en más se tranformó en un serafín del amor a Jesús y a su Madre Celestial.

Estudioso del catecismo anhelaba convertirse en misionero de sus paisanos confinados en la cordillera.

Por cuestiones de salud de Buenos Aires se trasladó a Viedma donde continuó sus estudios y alumbró con sus virtudes.

En 1904 fue conducido a Turín y a Roma por Mons. Cagliero, Obispo de la Patagonia, más tarde Cardenal.

En los colegios de Italia el alumno Ceferino fue la sorpresa de estudiantes y profesores, por su admirable conducta, profunda piedad y modelo de todas las virtudes. En su larga enfermedad se palpó su santidad. Los enfermeros dijeron que no se lamentaba nunca, que nunca pedía nada, y que si todos los enfermos fueran como él, el hospital se convertiría en un paraíso. Al contrario, consolaba e infundía valor a otros enfermos.

Muere santamente la mañana del 11 de mayo de 1905, a la edad de 18 años y 9 meses. Sus restos fueron repatriados en 1924 para descansar definitivamente en Fortín Mercedes, actualmente en el átrio del santuario de María Auxiliadora.

La Iglesia declaró a Ceferino Venerable, es decir, reconoció que practicó todas las virtudes cristianas en grado heroico, según decreto aprobado por el Papa Paulo VI el 22 de junio de 1972.

El próximo 11 de NOVIEMBRE de 2007 celebraremos su BEATIFICACIÓN gracias a la oración de sus devotos. Continuemos rezando como hasta ahora para que sea declarado santo por la Iglesia.

Su primer gran deseo..., como lo expresó a su papá, fue salir de las tolderías de Chimpay, ir a Buenos Aires y estudiar y así ser útil a su gente.

Al empezar sus estudios... en el Colegio Salesiano de Buenos Aires, Pío IX, encontró allí su mina de oro: la insospechada riqueza del conocimiento y amor de Dios.

Fue modelo de todas las virtudes... cualquiera que busquemos: humildad, pureza, paciencia, caridad, fe, esperanza. Y en grado heróico. Por eso fue declarado VENERABLE por el Papa Paulo VI.
 

Para qué buscas a Ceferino?

*Si lo buscas para PEDIRLE una gracia, haces una cosa buena. Jesús dijo: "Pidan y recibirán". Sobre todo si se piden gracias de nivel espiritual.

"Pedir" es el comienzo del cristianismo.

*Si además lo buscas para decirle que te ayude a ACEPTAR la voluntad de Dios, haces una cosa mejor. Jesús nos enseño a decir: "Que se haga tu voluntad así en la tierra como en el cielo".

"Aceptar" es ir madurando tu cristianismo

*Si también lo buscas para IMITARLO en sus virtudes y actitudes cristianas: humildad, generosidad, oración, eucaristía, perdón, actitud de servicio, fraternidad, etc. entonces has hecho una cosa completa y haz comprendido el por qué de la devoción a los santos.

"Imitar" es haber madurado tu cristianismo.

 

ORACIÓN PARA PEDIR GRACIAS

Señor Jesús,
te damos gracias por haber llamado a la vida y a la fe
al peñi Ceferino, hijo de los pueblos originarios de América del Sur.
Él, alimentándose con el Pan de Vida,
supo responderte, con un corazón entero,
viviendo siempre como discípulo y misionero del Reino.
Él quiso ser útil a su gente, abrazando tu Evangelio
y tomando cada día su cruz para seguirte
en los humildes hechos de la vida cotidiana.
Te pedimos por su intercesión que te acuerdes
de los que todavía peregrinamos en este mundo

(pedimos en silencio las intenciones que cada uno trae en el corazón)

Que también nosotros podamos aprender de él:
su amor decidido a la familia y a la tierra,
la entrega generosa y alegre a todos los hermanos,
su espíritu de reconciliación y comunión.
Para que un día celebremos
junto a él y todos los santos
la Pascua eterna del cielo. Amén

Padrenuestro, Ave María y Gloria.
 

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